Saber más, ahorrar mejor

La formación financiera se ha convertido en una habilidad esencial para navegar en el complejo mundo económico actual. Desde la comprensión de conceptos básicos como los gastos o los ingresos, hasta la capacidad para planificar inversiones o gestionar deudas, el hecho de adquirir conocimientos financieros permite a las personas tomar decisiones informadas, y contribuye a evitar la indeseable inestabilidad económica, además de caer en una, todavía más indeseable, estafa.

Un único fondo europeo para todos los depositantes

A principios de año, y según la rotación establecida, Portugal tomaba las riendas de la Unión Europea, asumiendo su Presidencia por seis meses. Entre sus prioridades, la de estimular la finalización de la Unión Bancaria. Para ello cogía el guante de la presidencia austriaca en lo relativo a la creación del sistema europeo de garantía de depósitos y desatascaba así las negociaciones en torno a la construcción de este tercer y último pilar de la tan deseada Unión Bancaria.

Un buen momento para las mujeres en el sector bancario

El sector financiero ha dado un vuelco en lo que a igualdad de género se refiere. Hoy en día, son numerosas las mujeres que encabezan instituciones privadas y públicas, nacionales, europeas e internacionales, en organismos reguladores y en entidades reguladas, con la misma dedicación, diligencia y rectitud que sus predecesores masculinos. Pero aún queda camino por recorrer en lo que a presencia femenina se refiere en el conjunto de las empresas españolas, más aún tras las consecuencias económicas de la pandemia, que han afectado especialmente a las mujeres trabajadoras.

Un primer paso para un fondo de garantía de depósitos común

Un auténtico Mercado Europeo Único solo es posible si los ciudadanos europeos pueden elegir libremente el banco en el que depositar su confianza, en función de su solvencia y no de la capacidad del Estado donde está domiciliado, en la seguridad de que el Sistema Europeo de Garantía es quién, en última instancia, garantiza sus depósitos. Se trata de que un euro depositado en un banco europeo tenga el mismo valor, sea el banco alemán o griego. Esto permitiría a las entidades competir en igualdad de condiciones y romper el vínculo entre riesgo soberano y bancario. Por ello, la reciente propuesta alemana para completar la Unión Bancaria con un Sistema Europeo de Garantía de Depósitos tiene un gran valor simbólico, siempre y cuando se mantenga el tratamiento preferencial de la deuda pública en los balances bancarios.