Gestionar el día después

19 abril 2021
Aún es necesario mantener las políticas monetarias de apoyo para respaldar a familias y empresas ante los efectos de la pandemia. Eliminarlas plantearía más costes sociales y económicos que los potenciales beneficios que podrían generarse a medio plazo. Pero hay que plantear una combinación de las medidas de apoyo con otras enfocadas a reducir las vulnerabilidades existentes e impulsar la transformación económica, de forma que se proteja y se haga más sólida la recuperación.

En estos momentos hay dos temas que centran la atención sanitaria: las mutaciones del virus y la marcha de la vacunación. El primero de ellos es un motivo de inquietud, mientras que el segundo puede contribuir a reducir la incertidumbre. Claramente la balanza se está inclinando hacia las vacunas y la esperanza de que por fin podamos superar la crisis sanitaria.

Pensando ya en ese futuro sin covid, a nivel económico la pandemia nos ha infligido importantes daños a corto plazo y cicatrices que serán difíciles de curar. El Fondo Monetario Internacional considera que el optimismo actual, que comparte, se ve ensombrecido por las dificultades que pueden surgir en la gestión de la recuperación. Alude en concreto a tres temas: 1. las divergencias en los ritmos de crecimiento económico a nivel mundial; 2. La prioridad de reformas y ajustes que impulsen y hagan más sostenible la recuperación inicial; 3. La necesidad de fijar una estrategia de vuelta a la normalidad de las políticas excepcionales aplicadas hasta el momento. La institución supranacional fija como objetivo de todos que la recuperación sea fuerte, sostenible, equilibrada e inclusiva.

El mantenimiento de las políticas monetarias de apoyo sigue siendo necesario para respaldar a familias y empresas bajo la premisa de que eliminarlas plantearía más costes sociales y económicos que los potenciales beneficios que podrían generarse a medio plazo. Pero es precisamente este ajuste de plazos lo que lleva a plantear una combinación de las medidas de apoyo con otras enfocadas en comenzar a reducir las vulnerabilidades existentes e impulsar la transformación económica, de forma que se proteja y se haga más sólida la recuperación.

Para gestionar la deseada vuelta a la normalidad sigue siendo necesaria la coordinación internacional y entre los agentes económicos. Los bancos mantienen su compromiso de poner todos sus recursos financieros y humanos a disposición de sus clientes y de colaborar con las autoridades en las decisiones que estas adopten.

José Luis Martínez Campuzano, portavoz de la Asociación Española de Banca

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