La economía española crecerá en 2014 a una tasa próxima al 1’5 % y puede superar el 2% en 2015

15 julio 2014
  • El sistema bancario español, que ha registrado destacados avances en su reestructuración y saneamiento, se encuentra en buenas condiciones para afrontar la valoración de la calidad de sus activos (AQR) y las pruebas de esfuerzo del BCE
  • El sector sigue enfrentado a importantes retos como el moderado avance de la demanda de crédito, la elevada morosidad, las exigencias de capitalización y la compresión de los márgenes que acompaña al nivel extraordinariamente bajo de los tipos de interés

La Asociación Española de Banca estima, en su Informe Económico Financiero de julio, que la economía española reúne las condiciones necesarias para desarrollar la fase expansiva del ciclo, de modo que el crecimiento del PIB real puede alcanzar el 1.5% durante el presente año y superar el 2% en 2015. La creación neta de empleo y el retraimiento de la población activa previsiblemente recortará la tasa de paro al entorno del 23% en el próximo año.

Asimismo, considera que la ampliación de las reformas estructurales destinadas a alcanzar un uso más exhaustivo (empleo) y eficiente (productividad) de los factores de producción, reforzaría la capacidad de crecimiento y de creación de empleo, al tiempo que aceleraría el ajuste de los desequilibrios pendientes: desempleo, cuentas públicas y desapalancamiento de sector privado.

La política monetaria y los avances en la arquitectura financiera de la Eurozona son otros elementos determinantes en la evolución a medio plazo de la economía española. La AEB alerta sobre el hecho de que las inyecciones de liquidez puedan quedar embalsadas en los mercados financieros, con el riesgo de generar una sobrevaloración de activos, y recuerda que la expansión del crédito requiere una demanda solvente y la puesta en marcha de proyectos de inversión rentables. El crecimiento económico precede a la expansión del crédito.

Según la AEB, el sistema bancario español, que ha registrado destacados avances en su reestructuración y saneamiento, se encuentra en buenas condiciones para afrontar la valoración de la calidad de sus activos (AQR) y las pruebas de esfuerzo previas al inicio de la supervisión por el BCE a partir de noviembre próximo.

La Unión Bancaria asegura una mayor transparencia y unas condiciones más homogéneas de competencia entre las entidades en el conjunto de la Eurozona. Con todo, el sector sigue enfrentado a importantes retos como el moderado avance de la demanda de crédito, la elevada morosidad, las exigencias de capitalización y la compresión de los márgenes que acompaña al nivel extraordinariamente bajo de los tipos de interés.

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