Alejandra Kindelán: “Tenemos 20 supervisores y reguladores sin que haya alguien con una visión completa”

En esta entrevista de la Revista del Colegio de Economistas, nuestra presidenta profundiza en papel básico que los bancos juegan para el buen funcionamiento de la economía, en la necesidad de que se allane el camino para que pueda desplegar todo su potencial de financiación para las familias y empresas, y para contribuir a afrontar los retos de Europa en el actual contexto geopolítico.

Los bancos españoles

Las recientes intervenciones de las autoridades supervisoras sobre varios bancos regionales en Estados Unidos y en un histórico banco suizo han dado pie a una comprensible preocupación acerca de la salud del sistema bancario europeo. Pero, a su vez, ha sido una ocasión propicia para mostrar los resultados de las reformas acometidas por la Unión Europea desde la crisis financiera de 2008. España dispone de un conjunto de entidades sólidas, rentables y eficientes. Un valor fundamental para la adecuada financiación de la actividad productiva, la innovación, el crecimiento, el empleo y la transición hacia una economía más sostenible y socialmente responsable.

La certidumbre de la banca española

El modelo de la banca en Europa y la banca española no tiene nada que ver con el del SVB. Los problemas del banco norteamericano están acotados a esa entidad y a un modelo de negocio muy particular, el de un banco regional con un nivel de regulación y supervisión más blando que el de entidades nacionales.

La solidez de la banca española

Desde esta semana los bancos españoles publicarán sus resultados del ejercicio 2021. Los datos de la EBA dan un cierto margen de optimismo y todo parece indicar que el camino de la prudencia y anticipación elegido en 2020 fue el adecuado, al incrementar saneamientos y provisiones, sacrificando el resultado aparente en beneficio de la solidez. Ahora se están viendo sus frutos.

Las debilidades de los exámenes de fortaleza de la banca

Los ejercicios de estrés a los bancos europeos que los supervisores llevan a cabo son una herramienta necesaria para identificar vulnerabilidades en las entidades. No obstante, es necesario abordar las debilidades que estos exámenes presentan para capturar la fortaleza de cada banco europeo con la mayor precisión posible.

Más fuertes… pero también rentables

La certidumbre regulatoria es imprescindible para que los bancos puedan concretar y desarrollar una estrategia a medio y largo plazo que haga posible su adaptación a la innovación y a la transformación digital que demandan sus clientes. En un escenario tan complejo como el actual es adecuado plantear un periodo de reflexión sobre la regulación que permita valorar la racionalidad y el impacto de las normas ya aprobadas, que son muchas y prolijas.

Cómo restaurar la fe perdida en los bancos

El sector bancario ha cambiado mucho en los últimos 20 años. La regulación actual es mucho más invasiva y compleja, lo que refleja la pérdida total de confianza del supervisor en la competencia y el carácter de la industria financiera. Es por eso que restaurar esta reputación es crucial para evitar que las reglas se vuelvan cada vez más estrictas y complicadas.

El sistema financiero, 20 años después

Hemos pasado por una crisis sin precedentes, en la que el euro, pero también los bancos, se han comportado mejor de lo esperado. El mundo es muy diferente ahora, con toneladas de regulaciones muy complejas y nuevos competidores que están libres de estas cargas regulatorias. Esto puede fomentar el arbitraje de capital y la transferencia de riesgos a la banca en la sombra no regulada, incluyendo a las empresas fintech y bigtech.

Por una coordinación supervisora internacional

Tras cuatro años desde su nacimiento y después de un importante esfuerzo de las autoridades y de las entidades supervisadas, el Mecanismo Único de Supervisión (MUS) del BCE funciona como una única autoridad. Sin embargo, en cuanto a las relaciones entre autoridades de supervisión de terceros países, los avances del MUS han sido menos ambiciosos.

Fusiones, solo con sentido económico y financiero

Las fusiones deben tener sentido económico y financiero. La entidad resultante tiene que ser mejor que las dos existentes previamente, y los mejor capacitados para valorarlo son los consejos de los bancos afectados y el propio mercado, sin cuya aquiescencia ninguna fusión es posible. Cualquier intervención de supervisores o gobiernos puede resultar no ya inadecuada, sino temeraria.