La morosidad del crédito bancario en España

El comienzo de un nuevo año es un buen momento para revisar los asuntos que en su momento ocuparon un lugar señalado entre las preocupaciones del ejercicio anterior, como ocurrió con la evolución de la morosidad del crédito bancario. El inicio de 2023 no parecía presagiar nada bueno al respecto, a la vista de la previsible evolución de las principales magnitudes que afectan a la capacidad de familias y empresas para hacer frente a sus compromisos de pago. Por fortuna los peores augurios no se materializaron y la evolución de la economía española durante 2023 ha sido mejor de lo previsto.
Los bancos españoles

Las recientes intervenciones de las autoridades supervisoras sobre varios bancos regionales en Estados Unidos y en un histórico banco suizo han dado pie a una comprensible preocupación acerca de la salud del sistema bancario europeo. Pero, a su vez, ha sido una ocasión propicia para mostrar los resultados de las reformas acometidas por la Unión Europea desde la crisis financiera de 2008. España dispone de un conjunto de entidades sólidas, rentables y eficientes. Un valor fundamental para la adecuada financiación de la actividad productiva, la innovación, el crecimiento, el empleo y la transición hacia una economía más sostenible y socialmente responsable.
La solidez de la banca española

Desde esta semana los bancos españoles publicarán sus resultados del ejercicio 2021. Los datos de la EBA dan un cierto margen de optimismo y todo parece indicar que el camino de la prudencia y anticipación elegido en 2020 fue el adecuado, al incrementar saneamientos y provisiones, sacrificando el resultado aparente en beneficio de la solidez. Ahora se están viendo sus frutos.
Moratoria voluntaria de los bancos frente a la crisis

Desde el inicio de la crisis sanitaria, los bancos están comprometidos a paliar los efectos económicos de la pandemia sobre las familias y las empresas, apoyando las medidas del Gobierno e impulsando sus propias iniciativas. Por eso han parado el reloj de sus clientes que sufren dificultades económicas derivadas del coronavirus. La moratoria acordada voluntariamente por los bancos alarga los plazos y amplía los colectivos beneficiarios de la moratoria legal fijada por el Ejecutivo.