Los bancos recuperan rentabilidad y eso beneficia a todos

Tener un sector financiero sólido es fundamental para impulsar el crecimiento y la competitividad de la economía, pero también para acompañar a las empresas y a las familias a superar con éxito los retos a los que se enfrentan en el futuro.
La rentabilidad de los bancos

Los bancos no solo son fundamentales para financiar el progreso económico y social y promover la innovación. Si algo ha quedado demostrado en la crisis sanitaria es su eficacia para que podamos seguir adelante cuando todo se detiene, como pasó con la prestación de productos y servicios financieros en los momentos más duros del confinamiento. Necesitamos bancos fuertes y resistentes para que el conjunto de la economía funcione bien.
Más fuertes… pero también rentables

La certidumbre regulatoria es imprescindible para que los bancos puedan concretar y desarrollar una estrategia a medio y largo plazo que haga posible su adaptación a la innovación y a la transformación digital que demandan sus clientes. En un escenario tan complejo como el actual es adecuado plantear un periodo de reflexión sobre la regulación que permita valorar la racionalidad y el impacto de las normas ya aprobadas, que son muchas y prolijas.
Morosidad y rentabilidad

Las últimas cifras conocidas de morosidad bancaria en España están cada vez más cerca de la media europea y no tan lejos del objetivo implícito de las autoridades del 4%. Ya estaríamos en este nivel si consideramos el negocio internacional de nuestras entidades. Un importante recorrido a la baja desde los niveles máximos registrados durante la crisis, donde la mejora económica no desmerece el esfuerzo realizado por los bancos para sanear su balance.
Los bancos deben ser rentables

La banca española ofrece, a día de hoy, un mayor número de servicios bancarios a sus clientes con un precio un 58% menor en relación con la media de los países europeos. Tres de cada cuatro servicios bancarios que se ofrecen en España son gratis.
Mejorar la rentabilidad

Mejorar la eficiencia es una herramienta para apuntalar la rentabilidad, que es imprescindible para dar el mejor servicio a un cliente cada vez más exigente. Este objetivo no puede descansar en la normalización futura de la política monetaria en manos del BCE. Pero sí se puede beneficiar de la expectativa racional de que esto ocurra.
Eficiencia y rentabilidad

Hace falta tiempo para que todos realmente asimilemos las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías. Los bancos deben buscar el equilibrio en las preferencias de sus clientes, que son el centro de su estrategia. Deben satisfacer la demanda de hoy y dar la mejor respuesta posible a la creciente digitalización de la sociedad.